Escritor, novelista y poeta

Alfonso J. Paredes

Escritor, novelista y poeta


ENTRE ALAMEDAS Y PINOS ME DEFIENDO

I

Por las arboledas de alamedas rondan los maltrechos

y de tal cantidad de hombres que pelean,

brinca un pino de piñas puntiagudas por despechos

y en sus techos bastean.

 

Las heridas infringidas rebosan siempre hacia abajo

y resbalan como serpientes sinuosas,

entre tanto las heridas suenan a badajo

de campanas ruidosas.

 

La sabia huele a bosque y está en el bosque

como la sangre huele a sangre y sabe a sangre,

aquel maltrecho perdido en sotobosque

y se levanta y tiene hambre.

 

Maltrecho voy, ¿me veis?, necesito ayuda,

poca vida me queda para esta gran faena

y recoger la sabia, que por el tronco fluye menuda

y limpiar la sangre, que mi cuerpo llena.

 

La alameda es una arboleda de dichosos placeres,

que se transforma en cobijos de heridos maltrechos,

que pasan la noche curando en amaneceres

hinchados de oxigenados pechos.

 

Si hasta la alameda se agolpan con regocijo

se transforman los álamos y los heridos,

en alamedas y hombres derechos ante el hijo

con mirada de amores sufridos.

 

II

 

Entre alamedas y pinos me encuentro

entre alamedas y pinos estuve herido,

como un guiñapo observado por dentro

eso es lo que he sufrido.

 

Entre alamedas y pinos me siento

henchido mi pecho y la sabia pegada,

en mis heridas sangrantes y mi pelo al viento,

la luz apagada.

 

Entre alamedas y pinos me defiendo a mordiscos,

de aquellos que cortaron los troncos me hirieron

y me deshago a dentelladas, patadas y a pedriscos,

de los que no me quisieron.

 

Y si sus ramas fueron cortadas

Y sus troncos fueron talados,

maltrecho mis heridas sanadas,

que por su sabia fui alimentado.

 

Retornaran los álamos a sus alamedas

y las piñas a sus pinos colgarán frondosas,

restañaras mis heridas mientras puedas

y dejaran de ser maltrechas para ser hermosas.