Escritor, novelista y poeta

Alfonso J. Paredes

Escritor, novelista y poeta


El DÍA DESPUÉS 1º

Vine a traerme la piedra, la cargué al hombro todo el camino, la puse pero no está escrita. Ya me he metido dentro, la verdad no se está mal aquí, por cierto, lo del túnel y la luz al final del túnel es mentira, eso es para los que regresan, los que nos quedamos no vemos nada. Todo en silencio, un silencio sordo, no tengo ni frío ni calor, es más oigo unos ruiditos creo que son gusanos eclosionando sobre mi carne. ¿Y todo lo vivido para esto?, yo me esperaba algo especial.

 

¡Ah mira! ha venido a verme mi sobrina. No llores tonta, que yo estoy bien.

 

¡Qué bobada, si no me oye!

 

Mira mis hijos y mi mujer, me ha quedado tanto por decir, tanto por contarles. Ojalá les hubiera dicho más veces que los quería.

 

 

 

¡No, no, no, no! no os vayáis! Bueno quizá mañana regresen...

 

 


EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS

EL DÍA DESPUÉS 2

EL DÍA DESPUÉS 2º

 

...¡Un momento!, aquí viene más gente. ¿Quiénes son?, no los conozco; pero están haciendo lo mismo con otros.

 

Ya se van, quizá mis vecinos sí me oigan: - ¿Oiga, me oye? - No contestan, lo intentaré de nuevo:

 

- ¿Oiga, me oye?

 

-sí.

 

-. ¡Me han contestado! ¿Quién eres?

 

-No lo sé, no pone nada en mi piedra.

 

¡Que nervios, en la mía tampoco pone nada!

 

- En la mía tampoco hay nada escrito, ¿por qué has acabado ahí?-.

 

 

 

- Creo que es porque decían que mi historia no tenía gancho y no vendía, soy un poemario-...

 


EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS III

 

Han pasado varios meses y nadie viene a visitarme ya, ni siquiera alguno de mis supuestos padres. De vez en cuando resucitan a algún viejo legajo, de esos que llevan aquí 600 o 700 años, lo clonan y lo dejan reposar en otro lugar. Dicen que ese lugar donde mandan a reposar a los vetustos que clonan es maravilloso, con su estante de cristal, con aire acondicionado para que no se estropeen las hoja, no dejan que les hagan fotos para no dañarlos y vienen a visitarlo todos los días centenares de personas, que no conoce claro. Yo no se si llegaré a mi clonación, pues muchos se pudren aquí dentro, pero, si llegara, sería un déspota sibarita pues demasiado he sufrido hasta ahora. A ver a por quien vienen hoy... Algo susna, un ruido de paso de página. Veo que se ha formado corrillo alrededor de un libro. Es el dulce sonido del silencio que se produce cuando alguien te lee. Que suerte, quizá mañana seré yo...

 

 

 

 


EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS IV

  Un olor rancio invade la estancia, pero no me resulta desconocido, es ese viejo, el que trae a los presos. Es un hombre uraño, encorvado, como el personaje de "El Jorobado de Notre Dame". Siempre trae cara de amargado y su conversación es seca y escueta,- "¡deme a su criatura!" o "¡déjelo ahí y ya se puede marchar por donde vino!". Luego, cuando el "padre de la criatura" desaparecía de su vista, murmuraba algún improperio: "nos van a dejar esto que vamos a tener que pasar de lado", "algún día le prendo fuego y así cobramos el seguro". Los que estábamos allí temíamos que algún día cumpliese sus amenazas, aunque lo más probable es que fuésemos enterrados por el polvo de no venir nunca a limpiarnos. El lugar era un poco tétrico, aún así, algún cuento charlaba de vez en cuando para animarnos o, en las noches más oscuras, algún drama arrancaba a contarnos una historia. Así pasábamos el tiempo entre unos y otros, pero no habíamos nacido para que nadie nos leyera, para que nadie supiera nuestra historia, ni siquiera para estár allí metidos, en medio de tanta mugre polvorienta. ¿Por qué nos habían abandonado allí?, quizá, iluso de mi, para conocer las historias de los demás. Reñcuerdo la que nos contó el otro día el viejo de la estantería a la que le atravesaba una escalera desde el suelo hasta el último estande donde permanecía enganchada, "El Capitán del Fango", ese era su título. Se arrancó a contar la historia una noche silenciosa, sin más, sin que nadie hubiera solicitado su intervención.

 

" Nicolás nació en una aldea en un pueblecito de pescadores de la costa Este de Irlanda. Alos doce años, se había convertido en un muchacho enjuto, ágil y con muchos pájaros en la cabeza. A las 6 de la mañana solía salir con su anbuelo, un marinero fuerte y labrado por la experiencia  de largos años faenando en la mar, a faenar para luego vender en la lonja. El abuelo, con mucha paciencia, lo aguantaba con tal de que aprendiese el oficio, aunque constantemente metía la pata, sin intención por supuesto, y formaba la de San Quintín. No en pocas ocasiones había tenido que regresar a puerto sin pesca, por la mala pata de Nicolás. ¡Que te lleven los demonios gafe inútil!, le gritaba el abuelo cuando cometía alguna de sus fechorías con el consecuente nefasto resultado para la faena del día.

 

  Así comenzó a contar el viejo su historia, sin más como dije antes. Al menos pasamos aquella noche muy entretenida escuchando como Nicolás se convertía en el temido Pirata conocido como "El Capitán Del Fango"; pero mañana sigo contando la historia, se acerca alguien y no logro identificarlo.....

 


EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS V

... Todo quedó en aguas de borrajas, como se dice en mi pueblo, tan sólo era el "jorobado" que se había quedado las llaves olvidadas encima de la mesa central, donde recibía a los nuevos inquilinos del cementerio. A estas alturas ya sabía que estaba en un cementerio, olvidado y mal cuidado, incluso habían crecido árboles en su interior, quizá porque algún pajarillo había servido de huesped de la semilla que depositó en el interior del cementerio en una de sus deposiciones. Era costumbre del "jorobado" perfumarse después de su jornada laboral, no sé para qué pues si su intención era agradar con el olor a alguna incauta, por lo que yo sé, no lo había logrado aún. Pobrecillo, a veces daba pena, aunque resultaba malvado y ruín con nosotros los libros, que paradoja ¿verdad?. Quizá la vida no le había sido justa o le había deparado toda clase de calamidades, por lo que lo pagaba con aquello que podía. Bueno en realidad no me importa la vida del "jorobado", a no ser que me afectara en algún momento como querer librarse de mi.

 

Aquella noche era algo especial, por una de las ventanas rotas del tejado entraba una brisa fresca y aparecía la luna, que esa noche era llena, e iba recorriendo el diámetro de la ventana que era circular. Le llevó su tiempo a la luna pasar de un extremo hasta ocultarse por el otro, lo suficiente como para escuchar la historia de "El Capitán del Fango". Como dije, se había convertido en un joven enjuto y con muchos problemas con su abuelo, que pretendía enseñarle las artes de navegar aunque estaba siempre metido en líos por su mala pata. El viejo libro continuó contándonos la historia, una vez aclarado lo del "jorobado" y habiéndonos cerciorado de que no quedaba nadie en aquella maldita estancia.

 

... Nicolás sólo quería agradar a su abuelo, aunque cada vez que tomaba una iniciativa era como si todo se volviera en su contra para que éste acabara dándole voces o perdiendo la pesca. En cierta ocasión en que no ocurría nada y estaban en alta mar con las redes echadas, esperando acontecimientos y, viendo que aún Nicolás no había metido la pata, le llamó a grito pelado.:

 

- ¡NIcolaaaaaaasss! ven aquí aragán.

 

Acudió raudo y temeroso de alguna reprimenda mientras por el camino repasaba sus actos para recordar qué había hecho mal...

 

- Aquí estoy señor

 

Respondió con voz temblorosa y a punto de echarse a llorar, le brillaban los ojos como dos perlas y su cara se tornó blanca como la cal.

 

.- No temas muchacho, hoy no voy a reprenderte, aún, hoy quiero que gobiernes la Goleta.

 

Le dijo el abuelo atisbándose en él una cara de satisfacción a la vez que en su interior sabía que se iba a arrepentir de dicha decisión.

 

.- ¿Qué es una Goleta?. Preguntó con voz temblorosa Nicolás, a sabienda de que se iba a llevar la mayor reprimenda que jamás había oído de su abuelo.

 

El abuelo empezó a encolerizar, se le hincharon las venas del cuello de tal modo que parecía que le iban a estallar, los ojos se clavaron en Nicolás como cuchillos de carnicero, levantó los brazos como para asestar un golpe a modo de martillo que cae a plomo. Pero tan pronto como alzó los brazos y se encolerizó, quedó reflexivo y se relajó para hablar con el chaval:

 

.- Te lo voy a explicar sólo una vez y quiero que jamás vuelvas a preguntarmelo. Llevas navegando en una Goleta, ni me acuerdo desde cuando. Siéntate y escucha atentamente.- a lo cual Nicolás obedeció al instante.- Una Goleta es la embarcación donde has estado navegando, mejor dicho holgazaneando hasta ahora. Como puedes ver hay muchas cosas en la embarcación, algunas ya las conoces y otras no tanto, pero no te preocupes que te las voy a nombrar todas y te voy a contar para qué sirven. Como ves hay cuatro partes principales: las velas, los palos, los aparejos y la verga, que no es eso que tienes entre las piernas. Ponte de pié y sigue mis gestos con tu mirada y acompáñame a donde vaya.

 

Nicolás pensó que no le quedaba otra, quizá esta lección que estaba a punto de recibir, imaginó, le iba a servir en un futuro, cuando fuera capitán de algún navío, que era su sueño. Aunque a juzgar por las veces que metía la pata, creía que nunca lo conseguiría. Se puso en pie y el abuelo prosiguió con su explicación:

 

.- Hay varios tipos de velas, que por su forma son: aquella que ves ahí arriba, en forma de trapecio, tan alta de baluma como baja de caída y envergada a dos tercios de su propia longitud desde el tope del mástil, se llama "la vela al tercio".-

 

Hizo un silencio para que Nicolás la observara y, si tenía alguna duda, le preguntara.

 

.- Esa otra de forma triangular envergada en entena, se llama "Latina".-

 

Avanzó unos pasos para poder divisar el resto de las velas, Nicolás siguió sus pasos.

 

.- La vela de "Abanico" es aquella que está envergada a un gratil de barlovento y que la prolonga una botavara. Esa otra es la "Guaira" que está envergada al palo y a un mastelerillo. Esas cuadrangulares que ves por todos lados y que están calzadas por botavara y botalón, la que está en proa se llama "Cangrejera de Proa", la que está en popa se llama "Cangrejera de Popa o mayor de capa" y la más grande "Cangrejera Mayor". Aquella que está envergada por relingas en el estay es la vela de "Foque". Y  por último, aquella cuadrada que está en el estay, se llama "Cuadrangular de Estay". ¿Vas cogiendo onda muchacho?

 

Preguntó el abuelo haciendo otra breve pausa, para continuar con la lección sin dar tiempo a Nicolás a formularle ninguna pregunta. En definitiva, no estaba dispuesto a tener que repetirle de nuevo los tipos de vela que había en la Goleta.

 

.- De todos modos, las velas cuadradas se denominan  según su disposición, las que están en la mesana, de abajo a arriba: mesana, sobremesana, perico, sobreperico y sosobreperico.  Y las que están en el trinquete: trinquete, velacho, juanete, sobrejuanete, sosobre y monterilla. Mira Nicolás, ahora voy a descansar y a esperar a que las redes se llenen de peces; pero no te creas que te vas a librar de aprender hoy lo que es una Goleta.

 

A Nicolás no le quedaba más remedio que tener que soportar de nuevo, aunque más tarde, la lección magistral de su abuelo. Aunque en definitiva estaba deseando aprender todos los vericuetos de la navegación....

 

El viejo libro empezaba a enseñar los achaques de la edad y a sentirse un poco cansado, por lo que decidimos que aquella velada debía posponerse otro día más. Por suerte había algún que otro marcapáginas con el que indicarnos el lugar en el que se había quedado la historia de "El Capitán del Fango".

 

Hoy tampoco vino nadie a visitarme, ya no se acuerdan. Quizá lo prefiera así, veremos mañana que sucede....

 

 

 

Fdo.: Alfonso J Paredes Aly Parca

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